En nuestra asesoría de empresas en Cádiz tenemos comprobado que uno de los principales obstáculos para el emprendimiento son las dudas sobre sí mismos de nuestros clientes.

Nuestro país tiene una larga tradición de trabajo por cuenta ajena, y todo parece llevarnos a ser empleados de otros. Igual que durante nuestra infancia nos han llevado de la mano curso tras curso, llegado el momento de buscar nuestro sustento a largo plazo nos sentimos huérfanos sin una autoridad, aunque seamos espíritus rebeldes.

Si tienes una idea y tienes referencias de cosas similares que funcionan, no dudes en preguntar en nuestra asesoría de empresas en Cádiz por cómo llevarla a cabo en lo administrativo, fiscal, jurídico y laboral.

Ser la persona que decide su propio destino, aunque a veces el mundo parezca estar en contra, es una de las cosas más satisfactorias que te pueden suceder, incluso si en unos años decides que prefieres la vida tranquila del empleado.

Vivir sin horarios impuestos por otros es ya un alivio para muchos, que creían ser personas inevitablemente depresivas hasta que comprobaron que la rutina externa era lo que les agobiaba.

Existen contrapartidas, claro, pero la experiencia de llevar el timón de una empresa, implicando incluso a otras personas en nuestra visión, es muy útil para la vida. La confianza que se adquiere, tanto siendo autónomo como pequeño empresario, impregna todo lo demás.

Con la ayuda de nuestra Asesoría La Rosaleda la inseguridad de ciertos cobros, los imprevistos y los obstáculos son también una aventura, compensada por los clientes que no esperábamos, los días en que decidimos que es mejor no trabajar y esos otros en que no nos vamos a casa porque estamos disfrutando.